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Gente buena y amable

Estoy paseando al perro por un parque de Madrid, cuando me encuentro con un anciano que parece estar discutiendo con una papelera. Mi perro levanta las orejas y ladea la cabeza mientras el hombre le grita a la cubeta: ¡Pero no te quedes ahí parada, con la boca abierta, di algo… ¿Es que no ves lo que pasa?

Reconozco, no sin cierta vergüenza, que mi primer impulso es seguir adelante como si nada. El típico vive y deja morir tan recurrente: porque no soy la mejor persona del mundo, estoy paseando, porque no es asunto mío, pero, sobre todo, porque me da pereza interrumpir una conversación con cualquier objeto inanimado. Por eso hago intento de pasar de largo, fingiendo que voy a lo mío como si tal cosa, pero no puedo. Sobre todo cuando mi perro me mira, porque a veces es más humano que yo, tal y como si me dijera: yo soy un perro, ¿pero tú qué puta excusa tienes? ¿Es que no piensas decirle nada? Seguir leyendo »

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Bono o Björk

0677c70477cd3f32f9af8adc79e8849f.gifConozco a una persona que tiene un trastorno que me parece brillante. De hecho, tal vez sea la mezcla de varios, aunque el resultado me sigue pareciendo la leche. Vale, admito que no soy un experto en psicología, pero para mí que tiene delirios de grandeza, aderezados con que es una mentirosa compulsiva, como he visto pocas; ¿aunque puede que eso sea parte del delirio en sí, no lo sé? El caso es que, de vez en cuando, me suelta perlas como esta:

-Al loro lo que pasó la semana pasada. Estaba ojeando elepés en una tienda de discos, en Nueva York -hecho imposible porque ambos tenemos perro y la vi cada tarde de esa semana-, con Bono. Así que le pregunto: -Ah, ¿te refieres a José Bono, quien fuera ministro de defensa con Zapatero? -No, hombre, con Bono el cantante de U2… -¿No jodas? -Sí, pues estamos los dos en una tienda, que descubrí hace años y que sólo conocemos unos pocos, mirando vinilos, porque tenía una sesión esa misma noche -siempre dice que es una DJ internacional- y a Bono le flipa venirse a comprar música conmigo, y el tío va y me dice: Seguir leyendo »

Hágalo usted mismo (II)

Viene de Hágalo usted mismo (I)

La azafata ha tenido que conformarse con una silla plegable, de las que hay en la cocina. Se acaba de desinfectar la herida y trata de detener la hemorragia con una gasa compresiva. Sabe que no puede hacer más (todavía tiene la bala dentro) que no sea anotar la hora de colocación, en la etiqueta de la misma gasa, tal y cómo le enseñaron en los cursos de primeros auxilios, durante un viaje a Israel. Mira al secuestrador. La tiene encañonada. Lo ve murmurar mientras, de reojo, vigila al pasaje a través de la cortinilla que separa la cocina del compartimento de clase turista. Piensa que Le parece demasiado joven para estar metido en algo así; aunque es cierto que cada vez los reclutan más niños. Recuerda el momento en el que lo vio montando el artilugio, que ha resultado ser la pistola con la que le ha herido. Seguir leyendo »

Amado Malvado (I)

El malvado, personaje antagónico del protagonista, aquel que se antepone a lo que sea que necesita éste para triunfar, y, algunas veces, las mejores, el protagonista en sí. Lo cierto es que siempre me han parecido más interesantes que cualquier ‘bueno’ de pacotilla. Para empezar porque suelen ser más complejos que el héroe honesto y bonachón, que no suele tener conflictos internos, debilidades manifiestas, heridas insondables y deseos impíos. ¿Y qué puede estar más cargado de humanidad que la propia maldad en sí? Estos son algunos de mis predilectos, sin orden por gusto o preferencia: Seguir leyendo »

Hágalo usted mismo (I)

Entra un tipo en el aeropuerto internacional Sir Grantley Adams -también conocido como Seawell o GAIA (Barbados)- para embarcar en un vuelo con destino a Miami (Florida, EEUU). Ninguno de los pasajeros, que aguardan sentados en la sala de espera, lo sabe, porque parece un turista cualquiera, pero lleva un arma corta encima. Tampoco los agentes de seguridad, que custodian el arco de detección de metales, detectan la pistola, modelo Liberator, desmontada en quince piezas.

A simple vista, parece el desmontable de un juguete tosco, pero no lo es. Fue diseñada por la empresa de código abierto Defense Distributed y su diseño fue alojado en Internet el seis de mayo de dos mil trece; y, por si alguien se lo está preguntando, le diré que, sólo durante los dos primeros días, se descargaron los planos más de cien mil veces, antes que el Departamento de Estado ordenase su retiro. Sin embargo y como ya habrán podido suponer, ya era demasiado tarde, porque el archivo, junto con otros tantos centenares de variantes mejoradas, pululaban tanto por la Red como por la Deep web. Seguir leyendo »

¿Bullyng?

No se hace usted idea, Doctor, de cuánto me fastidia esa manía de adoptar anglicismos (mobbing, bullyng…), como si no hubiera términos y expresiones en castellano para expresar lo mismo. Por ejemplo, de toda la vida el bullyng ha sido abuso o acoso; igual que quien lo ejerce era un abusón o un acosador. No sé si el problema es que decir ‘abusado’ parece tener connotaciones sexuales. El caso es que ahora hay ciertos personajes (actores, músicos, presentadores…) que aparecen en cualquier medio hablando de que a ellos les hicieron bullyng, y que hay que acabar con esta lacra como sea. Cuando lo triste realidad es algo que nos han hecho a todos y no lo digo con orgullo. De hecho, lo raro es lo contrario. Sobre todo si te has criado antes de los noventa. Lo peor de todo este asunto es el enfoque con el que pretenden combatir esta lacra. Seguir leyendo »

Nunca es fácil…

Entra un hombre en una sucursal bancaria de un pueblo fronterizo y le susurra al cuello de su camisa lo que querría que escuchase alto y claro la cajera: -Ponga todo el dinero en esta bolsa, por favor. Ella se inclina hacia la ventanilla y le exclama: -¿Perdone, qué ha dicho? El hombre insiste, sólo que esta vez musita la misma frase. La cajera también insiste pero se lo dice gritando, por si resulta que es sordo o medio lelo. Sólo entonces ella lo ve farfullar algo, justo antes se darse media vuelta y salir del banco. Una vez en la calle, tira la bolsa vacía en una papelera y alza la palma porque le parece haber sentido una gota. Seguir leyendo »