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Posts Tagged ‘familia’

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Desnudo frente al espejo, emuló la danza de “Gordi”; el niño gordo de la película Los Goonies. Cada lorza le susurraba su mote. Se agarró el abdomen y, dejando una ranura de un palmo entre dos pliegues, se puso a oprimirlos con las dos manos hasta que le parecieron una boca que le dijo: ¡Gordi!

Pablo, “Pablete” para su madre, “Rechonchonagger” para los mayores del colegio, Pablo Martínez Carrión para algunos profesores. “Carrión, váyase de clase” para el de matemáticas, el padre Guillermo; que, según él, se la tenía jurada.

Miró su nombre escrito con pegatinas sobre un poster de la película Comando, y, de reojo, la mesa de estudio, junto a la cama, donde esperaba abierto el libro de trigonometría, con el compás de marcapáginas. (más…)

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Blanco sin brillo

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ESC 01. EXT. – coche y calle – DÍA

(1) La pantalla se divide: Roberta conduce hablando por el manos libres con su padre mientras busca aparcamiento. (2) Marcos, su novio, va caminando calle abajo mientras habla por teléfono con su madre.

ROBERTA

No, Papá, ¿cómo te va a pintar el despacho si Marcos es pintor impresionista? Sí, de los de pincel, no de rodillo y bocha gorda como el tío Paco.

MARCOS

Sí, Mamá, ya sé que papá y tú tuvisteis un noviazgo de seis años y que seis meses te parece poco, pero, por favor, ni que fuera en seis días. ¿No ves que ahora las cosas van a otro ritmo?

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El libro de recetas de la abuela

Cuando murió su tía, como no se hablaba con sus hermanas, fue Encarnación, única sobrina de ambas, quien tuvo que quedarse con el gato. No le hizo gracia, pero pensó que no le supondría molestia, ni un gasto adicional, mientras comiera de lo que se procurase en el jardín; plagado de jilgueros herrerillos y otras aves molestas. Tampoco le dio importancia a los bufidos hacia los rincones, ni verlo oculto en el hueco de la escalera, o debajo del faldón de una mesa, gimiendo como un huérfano.  (más…)

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El otro día, alguien dejó una carta mecanografiada y sin sobre en mi buzón, que dice esto:

Querido, y a tantas veces detestado, Carlos:

Estoy de vuelta en Madrid (si es que puede decirse que alguna vez me fui; porque, aunque si la comparas con Paris o Londres es un villorrio, es cierto que tiene algo acogedor con los foráneos, que no he visto en otra parte).

El caso es que el otro día me crucé contigo; cosa que llevaba esperando -y temiendo- desde mi vuelta, hace ya casi tres meses. (más…)

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carlos01

Ustedes pueden pensar que esta es una foto -como otra cualquiera- de alguien nacido en los setenta; apréciese el tono rojizo tan característico del revelado (como un filtro de cámara cuando quieren que una escena desprenda el calor del desierto o del interior de un microondas). Sin embargo, hay ciertos detalles que el ojo inexperto -de quien sólo se fija en las orejeras de mi peinado, la horrenda cenefa de mi jersey, la chaqueta gabardina de mi madrastra, o el cuello de pico de las camisas de ambos- pasaría por alto: (más…)

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Ninguno de los hermanos recordaba haber vivido con su madre –pese a que no los separaron hasta los tres años-. Su tía, aunque no les dejaba que la llamasen de otra forma, era lo más parecido a una figura materna; que no maternal.

Cada vez que los agarraba por el brazo para mandarles algo, sentían la presión de sus falanges. Entonces, les susurraba cada orden, sin soltar; hasta cerciorarse de que lo habían entendido, o iban a hacer lo que necesitaba, sin excusas.

A veces eran cosas normales, como: “Al volver de la escuela compra seis barras de pan”, ó, “Recoge lo que te den de la tintorería y tráelo sin que se manche”; pero otras…  (más…)

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(ya lo siento, pero no he podido resistirme)

1/1 Apocalipsis new 

“La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad” ¿Usted cree, señora, que es normal que un “nene” de siete años empiece así una redacción sobre el otoño? –dijo mostrándole a la madre de su alumno la hoja en la que, además, había un dibujo tan explicativo como explícito–. ¿Sabe usted a quiénes representan estos monigotes ardiendo? Pues son sus compañeros y yo -según lo que ha escrito aquí. ¿Qué le parece? La madre se encogió de hombros: “No sé por qué hace eso, si en casa somos muy devotos y leemos todos juntos la Biblia. Ahora, por ejemplo, antes de dormir, les estoy leyendo un poco el Nuevo Testamento”.

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